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EL ESTADOUNIDENSE INCULTO |
ANÁLISIS: Economía global El estadounidense inculto PAUL
KRUGMAN 11/10/2009 Si hubiese que explicar el éxito económico de Estados Unidos con una palabra, esa palabra sería educación. En el siglo XIX, EE UU iba por delante en educación básica universal. Luego, a medida que otros países seguían el ejemplo, la revolución de la educación secundaria de principios del siglo XX nos llevó a otro nivel completamente nuevo. Y en los años posteriores a la II Guerra Mundial, EE UU afianzó su posición destacada en la educación superior. Pero eso
era entonces. El desarrollo de la educación estadounidense significó,
primordialmente, el desarrollo de la educación pública; y durante los últimos
30 años, nuestra escena política ha estado dominada por la opinión de que todo
gasto gubernamental es un despilfarro de los dólares de los contribuyentes. La
educación, como uno de los principales componentes del gasto público, se ha
resentido inevitablemente. Hasta
ahora, las consecuencias del descuido educativo han sido graduales: una lenta
erosión de la posición relativa de EE UU. Pero las cosas están a punto de
ponerse mucho peor, ahora que la crisis económica (sus consecuencias agravadas
por culpa de ese comportamiento que es pan para hoy y hambre para mañana y que
pasa por responsabilidad fiscal en Washington) va a asestar un duro
golpe a la educación en todos los sentidos. Respecto a
esa erosión: últimamente ha habido un aluvión de informes sobre las amenazas a
las que se enfrenta la posición predominante de las universidades de élite
estadounidenses. De lo que no se ha informado en la misma medida, al menos por
lo que yo he visto, es de nuestro relativo declive según baremos más
corrientes. Estados Unidos, que solía estar a la vanguardia de la educación de
los jóvenes, poco a poco ha ido quedando rezagado respecto a otros países
avanzados. Sospecho
que la mayoría de la gente todavía tiene en la cabeza esa imagen de EE UU como
la gran tierra de la educación universitaria, única en la medida en que la
enseñanza superior se ofrece a la población en general. Antes esa imagen se
correspondía con la realidad. Pero hoy día, los jóvenes estadounidenses tienen
unas probabilidades considerablemente menores de licenciarse en la Universidad
que los jóvenes de muchos otros países. De hecho, tenemos una tasa de
licenciados universitarios que está ligeramente por debajo de la media de todas
las economías desarrolladas. Incluso
sin las consecuencias de la crisis actual, habría motivos más que suficientes
para esperar que bajásemos todavía más en esa clasificación, aunque sólo sea
por lo difícil que les resulta a quienes disponen de recursos económicos
limitados el seguir estudiando. En EE UU, con su débil colchón de seguridad
social y su escasez de becas, es mucho más probable que los estudiantes
trabajen a tiempo parcial mientras asisten a clase que sus homólogos, por
ejemplo, franceses. No es de extrañar, teniendo en cuenta las presiones económicas,
que los jóvenes estadounidenses también tengan menos probabilidades de
permanecer en la facultad, y más probabilidades de convertirse en trabajadores
a tiempo completo en vez de estudiar. Pero la
crisis ha añadido una pega adicional a nuestro chirriante sistema educativo.
Según la Oficina de Estadística Laboral, la economía de EE UU perdió 273.000
puestos de trabajo el mes pasado. De esos puestos perdidos, 29.000 pertenecían
al sector de la educación estatal y local, lo que hace que las pérdidas totales
de los últimos cinco meses en esa categoría asciendan a 143.000 puestos de
trabajo. Puede que eso no parezca mucho, pero la educación es uno de esos
sectores que deberían, y normalmente así es, seguir creciendo incluso durante
una recesión. Puede que los mercados tengan problemas, pero ése no es motivo
para que dejemos de formar a nuestros hijos. Sin embargo, eso es justamente lo
que estamos haciendo. Lo que
está pasando no tiene ningún misterio: la educación es, principalmente,
responsabilidad del Estado y de los Gobiernos locales, que se encuentran en una
situación fiscal muy mala. Una ayuda federal adecuada podría haber supuesto una
gran diferencia. Pero aunque se ha proporcionado algo de ayuda, sólo ha
cubierto una pequeña parte del déficit. Eso se debe en parte a que, allá por
febrero, los senadores centristas insistieron en eliminar gran parte de esa
ayuda de la Ley de Reinversión y Recuperación de EE UU, también conocida como
paquete de estímulo económico. Como
consecuencia de ello, la educación va a convertirse en picadillo. Y los
profesores despedidos sólo son una parte de la historia. Todavía más importante
es la forma en que estamos cerrando oportunidades. Por ejemplo, The
Chronicle of Higher Education informaba hace poco de la grave situación de
los estudiantes de los colegios universitarios de California. Durante
generaciones, los estudiantes con talento procedentes de familias con pocos
recursos han usado estos colegios como trampolín para las universidades
públicas estatales. Pero ante la crisis presupuestaria del Estado, esas
universidades se han visto obligadas a cerrar las puertas a los posibles
estudiantes que iban a pasar por ellas este año. Una consecuencia, casi con
seguridad, será el perjuicio de por vida para las perspectivas de muchos
estudiantes (y un enorme e injustificado desperdicio de capacidades humanas). Así que,
¿qué debemos hacer? Antes que nada, el Congreso tiene que redimirse de los
pecados de febrero y aprobar otra gran ronda de ayuda para los Gobiernos
estatales. No tenemos que llamarlo estímulo, pero sería una forma muy eficaz de
crear o salvar miles de empleos. Y sería, al mismo tiempo, una inversión en
nuestro futuro. Más allá de eso, tenemos que despertarnos y darnos cuenta de
que una de las claves del éxito histórico de nuestro país es ahora un activo
que se deprecia con el tiempo. La educación hizo grande a EE UU; descuidar la
educación puede cambiar el proceso. Paul Krugman es profesor de Economía en la
Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía 2008. © 2009 New York Times
Service. Traducción de News Clips. |
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| JAC | ||
| Source: PAUL KRUGMAN | ||
| http://www.elpais.com/articulo/economia/global/estadounidense/inculto/elpepueconeg/20091011elpnegeco_2/Tes | ||
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