Aprovechando los 5 días de puente de fin de año de 1997 decidimos incursionar hasta la cima de los Andes venezolanos. En estos momentos comienzo mi historia de este recorrido en un extraordinario ambiente místico, con mi laptop en mis rodillas y a la ribera de un riachuelo que atraviesa Los Frailes, Mérida. Llevamos ya 13 años quedándonos en Los Frailes cada vez que podemos por que sentimos un aura muy especial en este rincón de los Andes. Desde este perfecto ambiente de paz y tranquilidad, deseamos transmitirles nuestras peripecias de los últimos días.
Todo comienza el domingo 28 de diciembre de 1997, saliendo de Club de Campo con destino a Barquisimeto. Es muy interesante describirles los caminos recorridos. La Panamericana desde San Antonio a Tejerías encontramos lo poco que se ha logrado en esta vía a pesar de los esfuerzos que se han realizado por el actual Gobernador de Miranda. No existen los recursos en el Estado para llevar a cabo los cambios necesarios para hacer de ésta una vía decente y segura para los usuarios. Creemos que el Gobernador tendrá que tomar la decisión de convertir la Panamericana de Miranda en una vía con peaje para lograr los recursos necesarios y mejorárnosla. La autopista del Centro es un buen ejemplo, cada día está mejor y es agradable transitarla. Desde Valencia a Barquisimeto, vía Nirgua, encontramos carreteras y autopistas pagadas en muy buen estado. Allí nos esperaron unos familiares que nos llevaron a la cima de una montaña que nace en Río Claro. Esta carretera, que no lleva a ningún otro lado que Río Claro, se encuentra aceptable excepto por trozos muy difíciles y peligrosos de transitar. Subimos por una carretera de tierra al tope de la montaña y nos sorprendieron con una gran cantidad de Chales tipo Suizo y unos extraordinarios jardines. La vista a Barquisimeto desde esas alturas solo se ve en sueños. Es una lástima que no construyeron sus casas tipo colonial que se presta mucho más en nuestras alturas venezolanas. Ya es hora que empecemos a creer en lo nuestro y crear la confianza necesaria para que algún día desarrollemos una cultura propia. Pasamos dos excepcionales días que permitió sentirnos muy cerca a Dios.
La carretera de Barquisimeto Acarigua es otro ejemplo de lo mismo. Sean autopistas o sean carreteras pagadas, nos demostraron que vale la pena pagar para que nos las mantengan transitables y con menos riesgos a nuestras vidas. La autopista Acarigua Guanare está totalmente abandonada y sin cobro de ninguna clase excepto nuestras vidas. Las carreteras hasta Barinas son infames y de alto riesgo. La de Barinítas se nota una alta inversión de sus habitantes al hacerla muy transitable, pero desde allí hasta que se llega al Estado Mérida está totalmente abandonada. Existen tres trampas mortales en la vía sin casi aviso alguno del gran peligro que se corre. Alguien que no conozca la vía y se arriesgue en horas nocturnas es casi 100% seguro de que caerá en las trampas. Nos fue casi imposible desayunar o almorzar en un lugar decente en estas vías desde Barquisimeto a Mérida. Los llaneros van a tener que comenzar a aprender de los merideños que en cualquier lugar, por más humilde que sea, se encuentran lugares limpios, cómodos, de mucha creatividad y con buena comida y precios módicos. Nos llevamos una sorpresa al comer en uno de los lugares más agradables y lujosos de la zona, el restaurante del Hotel los Frailes. Es un convento abandonado español de la colonia de 1643 que reconstruyó el arquitecto Alejandro Álcega en los años sesenta con una gran exactitud de lo que podría haber sido y más. El comedor es de alto lujo y el servicio es de primera en cualquier parte del mundo. La comida es de la más alta calidad. Lo sorprendente fue que almorzando completo, con sopa, plato principal, dulces y jugos sólo nos costó Bs. 10.000 más la propina para dos personas. En los altos mirandinos no existe un lugar con estas características en ningún lado y el que más se acerque nos costaría por lo menos un 100% más y en Caracas, que si los hay similares, se tendría que pagar por lo mínimo 300% más. Nos hospedamos enfrente de los Frailes en un gran proyecto de un futuro nuevo pueblo que empezó el mismo arquitecto Alejandro Álcega llamado Paso Real, pues se trata del Camino Real de los españoles a Mérida. Hoy se encuentra bajo la dirección de su hijo Alejandro Álcega. El ambiente es muy agradable, tipo colonial, y el futuro de este lugar terminará siendo uno de los mejores de la zona, si saben aprovechar sus grandes extensiones y hacer siembras productivas (la papa como ejemplo) que puedan hacer un verdadero desarrollo de ese anhelado pueblo. Se tiene en mente un proyecto de la creación de la Universidad del Futuro con conexiones internacionales donde se formarán los futuros líderes de la nación. Esto le dará el fundamento del comienzo del pueblo Paso Real. Desayunábamos diariamente en la vía Apartadero-Mucuchíes en un restaurante llamado La Gochita, donde encontramos uno de los mejores pastelitos de la zona y una sabrosa Pisca Andina. Almorzamos un día en La Trucha Azul de Santo Domingo donde nos sorprendieron con una trucha Salmonada. Las hemos comido iguales en Berna, Suiza, pero no mejores. El ambiente no es especial y la atención tiene mucho que desear, pero recordemos que los restaurantes son para comer cosas ricas y que caigan bien al estómago y al bolsillo. Al revés nos pasó en un restaurante donde anuncian carne de poesía y el ambiente es realmente una poesía, pero se olvidaron para qué son los restaurantes. Por lo menos ya lo conocí y no volveré, por no tener idea de lo que es cocinar. ¡Fue una lástima desperdiciar un sitio tan lindo! De regreso volvimos a ser sorprendidos por las tres trampas mortales en la vía Barinítas. Algún día sorprenderán al Gobernador de Barinas con una demanda penal por las seguras desgracias que deben estar ocurriendo en forma continua. Las comunidades estamos aprendiendo a reaccionar y tomar medidas contra ineptos gobernantes. Al entrar desde Agua Blanca, Portuguesa a Cojedes, encontramos una vía desastrosa hasta que nos sorprendieron con un peaje en Cojedes. Valió la pena pagarlo, pues aunque todavía la vía no está optima, el Gobernador muy inteligentemente, con sus recursos iniciales disponibles, limpio ambos lados de la vía en forma muy impresionante, que la hizo muy aceptable y de aparente seguridad. Esto se llama creatividad y los venezolanos la tenemos cuando lo deseamos. Esperamos que estas anotaciones les lleguen a los Gobernantes para que sepan que los ciudadanos sí estamos observando sus actuaciones y responsabilidades que le conferimos. De regreso a nuestro querido pedacito de Venezuela les deseamos un Feliz Año 1998 a toda nuestra familia a nivel mundial y a nuestros vecinos de los altos mirandinos.