No hay dudas de que este poeta brasileño dijo todo lo que se puede decir sobre el valioso tiempo de los maduros.
Acabo de cumplir los 77 años de vida y vengo viviendo los últimos años el Aquí y Ahora, o sea el NO TIEMPO y cada día me acerca más a convivir con la Creación.
No hay dudas de que esa es la Misión a la que todos hemos venido a este mundo.
VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS
… Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo
para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de
golosinas; las primeras se las comió con agrado, pero cuando percibió que
quedaban pocas comenzó a saborearlas profundamente. Ya no tengo tiempo para reuniones interminables
donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos,
sabiendo que no se va a lograr nada. Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas
que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido. Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades
como la envidia, los rencores o los celos. No quiero estar en reuniones donde desfilan egos
inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos que tratan de
desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y
logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera
la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los
títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…Sin muchas golosinas en el paquete…Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana,
que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezcan, con sus triunfos.Que se considere electa, antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.Y que desee tan solo, andar del lado de la verdad y
la honradez, lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón
de las personas.
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseño
a crecer con toques suaves en el alma.
Si… tengo prisa por vivir con la intensidad, que
solo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las
golosinas que me quedan, estoy seguro que serán más exquisitas, que las que
hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con
mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier
manera llegarás…Solo el espíritu crece.